septiembre 24, 2011

Escuela Sabatica. Leccion 1 Cuarto Trimestre 2011, "Pablo, apostol a los Gentiles"

Para el 01 de Octubre de 2011

“Pablo, Apóstol a los Gentiles”:


Sábado 24 de septiembre

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Hechos 6:9-15; 9:1-9; 1 Samuel 16:7; Mateo 7:1; Hechos 11:19-21; 15:1-5.

PARA MEMORIZAR:

Entonces, oídas estas cosas, callaron, y glorificaron a Dios, diciendo: ¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!” (Hechos 11:18).


NO ES DIFÍCIL entender a Saulo de Tarso (conocido como el apóstol Pablo después de su conversión), y por qué hizo lo que hizo. Como judío devoto, a quien se le había enseñado la importancia de la Ley y la redención política de Israel, que el Mesías tan esperado fuera ejecutado como un criminal era demasiado como para que él lo tolerara.

No sorprende que él estuviera convencido de que los seguidores de Jesús eran desleales a la Torá y estorbaban el plan de Dios para Israel. Que se considerara que el Jesús crucificado era el Mesías que se había levantado de los muertos era, para él, una apostasía total. No podía tolerar tal disparate ni a los que rehusaban abandonar esas ideas. Saulo estaba decidido a ser el agente de Dios para eliminar de Israel esas creencias. Por eso, aparece primero en las páginas de las Escrituras como un violento perseguidor de sus conciudadanos judíos que creían que Jesús era el Mesías.

Sin embargo, Dios tenía planes muy diferentes para Saulo: que este judío no solo predicara de Jesús como el Mesías, sino también ¡que lo hiciera entre los gentiles!


Domingo 25 de septiembre

PERSEGUIDOR DE CRISTIANOS

Saulo aparece primero en Hechos, participando en el apedreamiento de Esteban (Hechos 7:58); y luego en la gran persecución que se desató en Jerusalén (Hechos 8:1-5). Pedro, Esteban, Felipe y Pablo desempeñan un papel importante en el libro de los Hechos, por su participación en los eventos que llevaron a la difusión de la fe cristiana más allá del mundo judío. La predicación de Esteban y su martirio parecen haber tenido una profunda influencia sobre Saulo de Tarso.

Esteban mismo era un judío de habla griega, y uno de los siete diáconos (Hechos 6:3-6). Hechos cuenta que un grupo de judíos extranjeros vivía en Jerusalén (versículo 9) y entró en disputa con Esteban por su predicación de Jesús. Es posible, y hasta probable, que Saulo de Tarso participara de estos debates.

Lee Hechos 6:9 al 15. ¿Qué acusaciones hicieron contra Esteban? ¿Qué te recuerdan esas acusaciones? (Ver también Mateo 26:59-61.)

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La hostilidad hacia la predicación de Esteban parece consecuencia de dos cosas diferentes. Por un lado, Esteban provocó a sus adversarios al no asignarle gran importancia a la ley judía y al Templo, que eran centrales en el judaísmo, y símbolos básicos de la identidad religiosa y nacional. Pero, Esteban hizo más que meramente rebajar estos dos íconos: vigorosamente proclamaba que Jesús, el Mesías crucificado y resucitado, era el real centro de la fe judía.

Entonces, no es de extrañar que el fariseo Saulo se enojara (Filipenses 3:3-6). Su celo en contra de los primeros cristianos indica que pertenecía al ala estricta de los fariseos, lleno de fervor revolucionario. Saulo vio que las promesas proféticas del Reino de Dios no se habían cumplido todavía (Daniel 2; Zacarías 8:23; Isaías 40-55), y probablemente creyó que su tarea era ayudar a Dios, purificando a Israel de la corrupción religiosa, incluyendo la idea de que este Jesús fuera el Mesías.

Convencido de que tenía razón, Saulo estaba dispuesto a asesinar a aquellos que él pensaba que estaban equivocados. Aunque nece­sitamos celo y fervor por lo que creemos, ¿cómo podemos atem­perar nuestro celo si pensamos que, a veces, nosotros podríamos estar equivocados?


Lunes 26 de septiembre

LA CONVERSIÓN DE SAULO

Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón” (Hechos 9:5).

Aunque la persecución de Saulo a la iglesia comenzó en forma poco visible (mientras sostenía los mantos de los verdugos de Esteban), rápidamente se intensificó (ver Hechos 8:1-3; 9:1, 2, 13, 14, 21; 22:3-5). Varias de las palabras que usa Lucas para describir a Saulo lo pintan como alguien feroz, o un soldado saqueador inclinado a destruir a su adversario. La palabra traducida como “asolaba”, por ejemplo, se usa en la traducción griega del Antiguo Testamento (Salmo 80:13) para describir la conducta destructora de un puerco montés o jabalí. La campaña de Saulo contra los cristianos era un plan deliberado para exterminar la fe cristiana.

Considera las tres descripciones de la conversión de Pablo (Hechos 9:1-18; 22:6-21; 26:12-19). ¿Qué lugar tuvo la gracia de Dios en esta experiencia? En otras palabras, ¿merecía Saulo la bondad que Dios le mostró?

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La conversión de Saulo, desde una perspectiva humana, debió haber parecido imposible (de allí el escepticismo que muchos expresaron cuando escucharon hablar de él).

Lo único que Saulo merecía era un castigo, pero Dios extendió su gracia a este judío ferviente. Es importante notar, sin embargo, que la conversión de Saulo no sucedió en un vacío ni fue forzada.

Saulo no era un ateo. Era religioso, aunque muy equivocado en su comprensión de Dios. Las palabras de Jesús a Saulo, “Dura cosa te es dar coces contra el agujón” (Hechos 26:14), indican que el Espíritu Santo había estado convenciéndolo. En el mundo antiguo, un “aguijón” era un palo largo y aguzado usado para impulsar a los bueyes cuando se resistían a seguir arando. Saulo había resistido el impulso de Dios por algún tiempo, pero en su camino a Damasco tuvo un encuentro milagroso con Jesús, y Saulo eligió no seguir luchando.

Piensa en tu experiencia de conversión. Tal vez no fue tan dramá­tica como la de Pablo (la mayoría no lo es), pero ¿de qué manera similar recibiste la gracia de Dios? ¿Por qué es importante no olvi­dar nunca lo que Cristo nos ha dado?


Martes 27 de septiembre

SAULO EN DAMASCO

En su encuentro con Jesús, Saulo quedó ciego. Luego se le ordenó ir a la casa de un hombre llamado Judas, y que esperara allí a otro hombre, llamado Ananías. Sin duda, la ceguera física de Saulo fue un poderoso recordativo de la mayor ceguera, espiritual, que lo condujo a perseguir a los seguidores de Jesús.

La aparición de Jesús en el camino a Damasco cambió todo. Saulo pensaba que lo que creía era la pura verdad, pero había estado totalmente equivocado. En lugar de trabajar para Dios, había estado actuando contra él. Saulo entró en Damasco como un hombre diferente del orgulloso y celoso fariseo que había salido de Jerusalén. En lugar de comer y beber, Saulo pasó sus primeros tres días en Damasco en ayuno y oración, reflexionando en lo sucedido.

Lee Hechos 9:10 al 14. Imagínate lo que habrá pasado por la mente de Ananías: Saulo ya no era el perseguidor, sino un creyente en Jesús. También era Pablo, el apóstol elegido por Dios para llevar el evangelio al mundo gentil (ver Hechos 26:16-18).

No es extraño que Ananías estuviera confundido. Si la iglesia de Jerusalén vacilaba en aceptar a Pablo unos tres años después de su conversión (Hechos 9:26-30), uno puede imaginarse las preguntas y las preocupaciones de los creyentes en Damasco ¡solo unos días después del evento!

Nota, también, que Ananías recibió una visión en la que el Señor le daba las sorprendentes e inesperadas noticias acerca de Saulo de Tarso. Cualquier otra cosa no lo habría convencido de que era cierto lo que se le dijo de Saulo: que el enemigo de los creyentes judíos había llegado a ser, ahora, uno de ellos.

Saulo había salido de Jerusalén con la autoridad y la comisión de los principales sacerdotes de desarraigar la fe cristiana (Hechos 26:12). Sin embargo, Dios tenía una comisión muy diferente para Saulo, que descansaba sobre una autoridad mucho mayor. Saulo debía llevar el evangelio al mundo gentil, una idea que debió de haber sido aún más chocante para Ananías y los otros creyentes judíos que la misma conversión de Saulo.

Donde Saulo había pensado reducir la expansión de la fe cristiana, ahora Dios lo usaría a él para aumentarla, más allá de lo que los creyentes judíos hubieran podido imaginar.


Lee 1 Samuel 16:7, Mateo 7:1 y 1 Corintios 4:5. ¿Cuál es el mensa­je de estos textos con respecto a por qué debemos ser cuidadosos en nuestra manera de ver las experiencias espirituales de otras personas? ¿Qué errores has cometido en tu juicio acerca de otros, y qué aprendiste de esos errores?


Miércoles 28 de septiembre

EL EVANGELIO VA A LOS GENTILES

¿Dónde se estableció la primera iglesia gentil? ¿Por qué los creyentes fueron allí? (Hechos 11:19-21, 26). ¿Qué te recuerda esto de los tiempos del Antiguo Testamento? (Ver Daniel 1.)

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La persecución en Jerusalén después de la muerte de Esteban hizo que muchos creyentes judíos huyeran 450 km hacia el norte, a Antioquía. Como capital de la provincia romana de Siria, Antioquía estaba, en importancia, solo detrás de Roma y de Alejandría. Su población, estimada en 500.000 habitantes, era muy cosmopolita, por lo que era un lugar ideal para una iglesia gentil y una excelente base para la misión mundial de la iglesia primitiva.

¿Qué sucedió en Antioquía que llevó a Bernabé a visitar la ciudad, y a su posterior decisión de invitar a Pablo a unirse con él en esa ciudad? ¿Qué clase de cuadro se presenta de la iglesia allí? (Hechos 11:20-26).

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Hacer una cronología de la vida de Pablo no es fácil, pero parece que pasaron unos cinco años entre su visita a Jerusalén después de su conversión (Hechos 9:26-30) y la invitación de Bernabé de ir a Antioquía. ¿Qué estuvo haciendo Pablo todos esos años? Es difícil estar seguro. Pero, si nos basamos en Gálatas 1:21, pudo haber predicado en las regiones de Siria y de Cilicia. Algunos han sugerido que en este tiempo pudo haber sido desheredado por su familia (Filipenses 3:8) y haber sufrido diversas dificultades que él describe en 2 Corintios 11:23 al 28.

La iglesia en Antioquía floreció bajo la conducción del Espíritu Santo. La descripción de Hechos 13:1 indica que la naturaleza cosmopolita de la ciudad pronto se reflejó en la diversidad étnica y cultural de la iglesia (Bernabé era de Chipre; Lucio, de Cirene; Pablo, de Cilicia; Simón, tal vez del África). El Espíritu procuró llevar el evangelio a más gentiles usando a Antioquía como la base de las actividades misioneras de mayor alcance.


Lee de nuevo Hechos 11:19 al 26. ¿Qué puedes aprender de la iglesia en Antioquía, una iglesia cultural y étnicamente muy varia­da, que podría ayudar a las iglesias actuales a imitar lo bueno que existía allá?


Jueves 29 de septiembre

UN CONFLICTO DENTRO DE LA IGLESIA

Nada humano es perfecto, y pronto hubo problemas en la nueva comunidad de fe.

No todos estaban contentos con el ingreso de creyentes gentiles a la iglesia. No era por el concepto de una misión gentil, sino sobre cómo debían entrar los gentiles. Algunos sentían que solamente la fe en Jesús no era suficiente para que fueran cristianos; faltaba la circuncisión y la obediencia a la ley de Moisés para ser verdaderos cristianos. (La división entre judíos y gentiles se ve en Hechos 10:1 al 11:18, por la experiencia de Pedro con Cornelio y la reacción que siguió.)

Las visitas que venían de Jerusalén, y supervisaron el trabajo de Felipe entre los samaritanos (Hechos 8:14) y la obra con los gentiles en Antioquía (Hechos 11:22), muestran las preocupaciones por la presencia de los no judíos en la comunidad cristiana. La reacción al bautismo de Cornelio, un soldado romano incircunciso, es un ejemplo del desacuerdo entre los primeros creyentes. La inclusión de un gentil como Cornelio pudo haber hecho sentir incómodos a algunos, pero el trabajo de Pablo de abrirles las puertas de la iglesia a los gentiles, solamente sobre la base de la fe en Jesús, resultó en que algunos intentaron socavar el ministerio de Pablo.

¿De qué manera ciertos creyentes de Judea trataron de contrarrestar la obra de Pablo entre los cristianos gentiles en Antioquía? Hechos 15:1-5.

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Aunque el Concilio de Jerusalén (Hechos 15) apoyó a Pablo en lo de la circuncisión, siguió la oposición a su ministerio. Siete años más tarde, durante la visita final de Pablo a Jerusalén, muchos todavía tenían sospechas del evangelio de Pablo: mientras visitaba el Templo, casi perdió la vida cuando los judíos del Asia exclamaron: “¡Varones israelitas, ayudad! Este es el hombre que por todas partes enseña a todos contra el pueblo, la ley y este lugar” (Hechos 21:28; ver también 21:20, 21).

Ponte en el lugar de estos creyentes judíos preocupados por la enseñanza de Pablo. ¿Por qué su preocupación y su oposición te­nían cierto sentido? ¿Qué nos enseña esto acerca de cómo nues­tras ideas preconcebidas, culturales y aun religiosas, pueden des­carriarnos? ¿Cómo podemos aprender a protegernos de cometer los mismos errores, no importa cuán bien intencionados seamos?


Viernes 30 de septiembre

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Para las relaciones entre la conversión personal y la iglesia, lee “La autoridad de la iglesia”, en Joyas de los testimonios, tomo 1, pp. 391-397. Acerca de un mapa útil de la vida temprana de Pablo y comentarios sobre su conversión, ver el Comentario bíblico adventista, tomo 6, pp. 225-233.

Pablo había sido conocido anteriormente como celoso defensor de la religión judía e incansable perseguidor de los seguidores de Jesús. Valeroso, independiente, perseverante, sus talentos y su preparación lo capacitaban para servir en casi cualquier cargo. Razonaba con extraordinaria claridad y, mediante sus aplastantes sarcasmos, podía poner a un oponente en situación nada envidiable. Y ahora los judíos veían a ese joven de posibilidades extraordinarias unido a los que anteriormente había perseguido, y predicando sin temor en el nombre de Jesús.

Un general muerto en la batalla es una pérdida para un ejército, pero su muerte no da fuerza adicional al enemigo. Mas, cuando un hombre prominente se une al adversario, no solamente se pierden sus servicios, sino también aquellos a quienes él se une obtienen una ventaja decisiva. Saulo de Tarso, en el camino a Damasco, podría fácilmente haber sido muerto por el Señor, y se hubiera restado mucha fuerza al poder perseguidor. Pero Dios, en su providencia, no solo le perdonó la vida, también que lo convirtió, transfiriendo así un campeón del bando del enemigo al bando de Cristo. Como elocuente orador y crítico estricto, Pablo, con su firme propósito y denodado valor, poseía precisamente las cualidades que se necesitaban en la iglesia primitiva” (Los hechos de los apóstoles, pp. 102, 103).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. ¿Qué lección podemos aprender del hecho de que algunos de los más severos adversarios de Pablo eran otros judíos que creían en Jesús?

  2. ¿Cómo puedes mantenerte firme en asuntos de principios religiosos y, al mismo tiempo, asegurarte de que no estás peleando contra Dios?

Resumen: El encuentro de Saulo con el Jesús resucitado en el camino a Damasco fue el momento de definición en su vida y en la historia de la iglesia primitiva. Dios cambió al anterior perseguidor de la iglesia y lo convirtió en apóstol, para llevar el evangelio al mundo gentil. La inclusión de los gentiles solamente por la fe, que logró Pablo, demostró ser un concepto difícil para algunos dentro de la iglesia: un poderoso ejemplo de cómo los preconceptos y los prejuicios pueden estorbar nuestra misión.