octubre 25, 2011

Escuela Sabatica. Leccion 5 Cuarto Trimestre 2011, "La Fe en el Antiguo Testamento"

Para el 29 de Octubre de 2011

“La Fe en el Antiguo Testamento”:


Sábado 22 de Octubre

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Gálatas 3:1-14; Romanos 1:2; 4:3; Génesis 15:6; 12:1-3; Levítico 17:11; 2 Corintios 5:21.

PARA MEMORIZAR:

Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero)” (Gálatas 3:13).

UN NIÑITO HIZO UN BOTECITO, lo pintó y lo arregló. Un día, alguien le robó el bote, y él quedó angustiado. A las pocas semanas, el niño pasó frente a una casa de empeño y vio su bote. Contento, entró al negocio y le dijo al dueño: “Este es mi botecito”. “No”, dijo el dueño, “es mío, porque lo compré”. “Sí”, dijo el niño, “pero es mío porque yo lo fabriqué”. “Bueno”, dijo el dueño, “si me pagas dos dólares, puedes tenerlo”. Eso era mucho dinero para el niño, que no tenía un centavo. Pero decidió que los tendría; así que, trabajó cortando el césped y haciendo tareas diversas, y pronto tuvo su dinero.

Entonces, corrió al negocio y dijo: “Quiero mi bote”. Entregó el dinero, y recibió su bote. Lo tomó en sus brazos, diciendo: “Mi botecito, te amo. Eres mío. Eres dos veces mío. Te hice, y ahora te compré”.

Así sucede con nosotros. En un sentido, somos dos veces de Dios. Él nos creó, pero entramos en la casa de empeño del diablo. Entonces, vino Jesús y nos compró a un costo terrible, no de dinero, sino de su preciosa sangre. Somos de Dios por creación y por redención. (Adaptado de William M. Tidwell, Pointed Illustrations, p. 97).


Domingo 23 de octubre

LOS GÁLATAS INSENSATOS

Lee Gálatas 3:1 al 5. Resume lo que Pablo les dice. ¿En qué sentido podemos estar en peligro de caer en la misma trampa espiritual; es decir, comenzar bien y luego caer en el legalismo?

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Varias traducciones modernas han tratado de captar el sentido de las palabras del versículo 1 acerca de la insensatez de los gálatas. La palabra que usó Pablo en el griego es aún más fuerte: anoétoi. Proviene de la palabra para mente (nous) y, literalmente, significa “sin mente”. Los gálatas no estaban pensando. Pablo no se detiene allí; dice que, como estaban actuando tan neciamente, él se pregunta si algún mago les echó algún ensalmo. “¿Quién os fascinó [los ha hechizado, NVI]?” Su elección de palabras puede sugerir que la fuente última detrás de esta condición es el diablo (2 Corintios 4:4).

Lo que desconcierta a Pablo, de la apostasía de los gálatas, es que ellos sabían que la salvación está basada en la cruz de Cristo. No era algo que ellos podían pasar por alto. La palabra traducida como “presentado”, en Gálatas 3:1, literalmente significa “pintado” o “puesto como un afiche”. Se usaba para describir todas las proclamaciones públicas. Pablo les dice que la cruz es el centro de su predicación y que ellos podían ver a Cristo crucificado con los ojos de su mente (1 Corintios 1:23; 2:2). Les dice que, por sus acciones, se estaban alejando de la cruz.

Luego, Pablo contrasta la experiencia actual de los gálatas con la que tuvieron cuando primero llegaron al conocimiento de la fe en Cristo. Lo hace con algunas preguntas retóricas. ¿Cómo habían recibido al Espíritu; es decir, cómo llegaron a ser cristianos? Y de una perspectiva ligeramente diferente, ¿por qué Dios les dio al Espíritu? ¿Fue porque hicieron algo para ganarlo? ¡Ciertamente, no! Era porque habían creído lo que Cristo ya había hecho por ellos. Habiendo comenzado tan bien, ¿qué los hacía pensar que ahora tenían que depender de su propia conducta?


¿Cuán a menudo piensas: Estoy bien. Soy un cristiano bastante bue­no: no hago esto y no hago aquello... y luego, aun sutilmente, consi­deras que eres lo suficientemente bueno para ser salvo? ¿Qué está mal en este cuadro?


Lunes 24 de octubre

FUNDADOS EN LAS ESCRITURAS

Hasta aquí Pablo, en su carta a los Gálatas, ha defendido su evangelio de la justificación por la fe, apelando al acuerdo alcanzado con los apóstoles en Jerusalén (Gálatas 2:1-10) y a la experiencia personal de los gálatas mismos (Gálatas 3:1-5). Comenzando con Gálatas 3:6, Pablo se dirige al testimonio de las Escrituras para la confirmación final de su evangelio. De hecho, Gálatas 3:6 a 4:31 está compuesto de argumentos progresivos basados en la Escritura.

¿Qué quiere decir Pablo cuando escribe acerca de la “Escritura” en Gálatas 3:6 al 8? Considera Romanos 1:2, 4:3, 9:17.

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Es importante recordar que cuando Pablo escribió su carta a los Gálatas no había “Nuevo Testamento”. Pablo fue el primer escritor del Nuevo Testamento. El Evangelio de Marcos es, probablemente, el primero de los cuatro evangelios, pero tal vez no fue escrito hasta el tiempo de la muerte de Pablo (65 d.C.), unos quince años después de la carta a los Gálatas. Así que, cuando Pablo se refiere a las Escrituras, pensaba solamente en el Antiguo Testamento.

Las Escrituras del Antiguo Testamento desempeñan un papel importante en las enseñanzas de Pablo. Las considera como la viva Palabra de Dios, dotada de autoridad. En 2 Timoteo 3:16, escribe: “Toda la Escritura es inspirada por Dios”. La palabra traducida como “inspirada” es theopnéustos. La primera parte de la palabra (theo) significa “Dios”, mientras la segunda parte significa “espirada”. La Escritura es “espirada por Dios”. Pablo usa la Escritura para demostrar que Jesús es el Mesías prometido (Romanos 1:2), para dar instrucción en la vida cristiana (Romanos 13:8-10) y para probar la validez de sus enseñanzas (Gálatas 3:8, 9).

Centenares de veces, Pablo cita el Antiguo Testamento; las citas se encuentran en todas sus cartas, excepto en las más breves (Tito y Filemón).

Lee Gálatas 3:6 al 14. Identifica los pasajes que cita del Antiguo Testamento en esos versículos. ¿Qué nos indica esto acerca de cuán dotado de autoridad consideraba el Antiguo Testamento?

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¿Piensas a veces que una parte de la Biblia es más “inspirada” que otra? Dada la afirmación de Pablo en 2 Timoteo 3:16, ¿cuál es el peligro de seguir este camino?


Martes 25 de octubre

CONTADO COMO JUSTO

¿Por qué crees que Pablo apela a Abraham cuando usa las Escrituras para validar su mensaje evangélico? Gálatas 3:6.

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Abraham era un personaje central en el judaísmo. Era el padre de la raza judía, y los judíos del tiempo de Pablo lo veían como el modelo de un verdadero judío. Muchos no solo creían que su característica específica fue su obediencia sino también que Dios lo había declarado justo por causa de esa obediencia. Abraham abandonó su tierra natal y su familia, aceptó la circuncisión y estuvo dispuesto a sacrificar a su hijo por mandato de Dios. ¡Eso es obediencia! Los adversarios de Pablo, con su insistencia en la circuncisión, seguían esa misma línea.

Sin embargo, Pablo apela a Abraham nueve veces en Gálatas como un ejemplo de fe en lugar de apelar su observancia de la Ley.

Considera la cita de Génesis 15:6 que presenta Pablo. ¿Qué significa cuando dice que la fe de Abraham “le fue contada por justicia”? (Ver también Romanos 4:3-6, 8-11, 22-24.)

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Mientras justificación era una metáfora tomada del mundo legal, la palabra contada es una metáfora tomada de los negocios. Puede significar “acreditar”, o “poner algo en la cuenta de uno”. Se usa en relación con Abraham en Gálatas 3:6, y aparece otras once veces en conexión con el patriarca. Algunas versiones de la Biblia la traducen como contada, o imputada.

De acuerdo con la metáfora de Pablo, lo que se pone en nuestra cuenta es la justicia. La pregunta es: ¿Sobre qué base nos cuenta Dios como justos? Seguramente, no puede ser por la obediencia, a pesar de que era lo que pretendían los adversarios de Pablo. La Escritura dice que fue la fe de Abraham lo que Dios contó como justicia.

La Biblia es clara: la obediencia de Abraham no fue la base de su justificación, sino que fue el resultado. No hizo las cosas para ser justificado; las hizo porque él ya había sido justificado. La justificación conduce a la obediencia, y no al revés.


Tú eres justificado no por algo que haces sino solo por lo que Cristo ya hizo por ti. ¿Por qué esto es una buena noticia? ¿Cómo puedes hacer para creer que se aplica a ti sin importar tus luchas pasadas y aun presentes?


Miércoles 26 de octubre

EL EVANGELIO EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones” (Gálatas 3:8). Pablo escribe que Dios mismo le predicó el evangelio a Abraham. Pero ¿cuándo predicó Dios el evangelio a Abraham? Pablo cita Génesis 12:3, indicando el pacto que Dios hizo con Abraham cuando lo llamó.

Lee Génesis 12:1 al 3. ¿Cuál era la naturaleza del pacto que Dios hizo con Abraham?

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La base del pacto fueron las promesas de Dios. Estas promesas sorprenden porque son unilaterales. Dios hace las promesas, y Abraham no promete nada. Esto es lo opuesto a la forma en que la gente trata de relacionarse con Dios. Le promete que lo servirán, solo si él hace algo por ellas. Pero eso es legalismo. Dios no le pidió a Abraham que prometiera algo sino que aceptara las promesas de Dios por fe. Claro que eso no era tarea sencilla, porque Abraham tenía que aprender a confiar completamente en Dios y no en sí mismo (ver Génesis 22). El llamamiento de Abraham ilustra la esencia del evangelio: la salvación por fe.

Algunos sostienen, equivocadamente, que la Biblia enseña dos maneras de salvarse: en el Antiguo Testamento la salvación había estado basada en la obediencia a los mandamientos; luego, como eso no funcionó bien, Dios había abolido la Ley y hecho posible la salvación por la fe. Esto no podría estar más lejos de la verdad. Pablo afirmó, en Gálatas 1:7, que hay solo un evangelio.

¿Qué otros ejemplos encuentras en el Antiguo Testamento de salvación solo por la fe? Ver Levítico 17:11; Salmo 32:1-5; 2 Samuel 12:1-13; Zacarías 3:1-4.

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A menudo escuchamos la expresión “gracia barata”. No obstante, es un concepto equivocado. La gracia no es barata; es gratuita (por lo menos, para nosotros). Pero la arruinamos cuando pensamos que podemos añadir algo con nuestras obras, o que podemos usarla como una excusa para pecar. En tu experiencia, ¿cuál de esos dos caminos estás más inclinado a usar, y cómo puedes detener esa tendencia?


Jueves 27 de octubre

REDIMIDOS DE UNA MALDICIÓN (Gálatas 3:9-14)

Los adversarios de Pablo sin duda fueron sacudidos por las palabras en Gálatas 3:10. No pensaban estar bajo una maldición, sino que esperaban una bendición por su obediencia. Pero Pablo es inequívoco: “Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas”.

Pablo contrasta dos alternativas: la salvación por fe y la salvación por obras. Las bendiciones y las maldiciones del pacto (Deuteronomio 27, 28) son directas. Los que obedecían eran bendecidos, los que desobedecían eran maldecidos. Así, si una persona dependía de la obediencia a la Ley para ser aceptada por Dios, necesitaba observar toda la Ley. Es todo o nada.

Esto era una mala noticia no solo para los gentiles, sino también para los adversarios legalistas de Pablo, porque “todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). A pesar de nuestros esfuerzos, la Ley solo nos condena como transgresores.

¿De qué modo Cristo nos libra de la maldición de la Ley? Ver Gálatas 3:13; 2 Corintios 5:21.

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Pablo introduce otra metáfora para lo que Dios hizo por nosotros en Cristo. La palabra redimió significa “comprar de nuevo”, como cuando se pagaba el rescate para liberar rehenes o el precio de un esclavo. Como la paga del pecado es muerte, la maldición por no observar la Ley era una sentencia de muerte. El rescate pagado para nuestra salvación le costó a Dios la vida de su propio Hijo (Juan 3:16; 1 Corintios 6:20; 7:23). Él voluntariamente tomó nuestras maldiciones sobre sí mismo y sufrió por nosotros la penalidad completa del pecado (2 Corintios 5:21).

Pablo cita Deuteronomio 21:23 como prueba bíblica. De acuerdo con la costumbre judía, una persona estaba bajo la maldición de Dios si, al morir, el cuerpo era colgado de un árbol o de un madero. La muerte de Jesús sobre la cruz era considerada como un ejemplo de esta maldición (Hechos 5:30; 1 Pedro 2:24).

Por eso la cruz era una piedra de tropiezo para algunos judíos, que no podían entender que el Mesías hubiera sido maldecido por Dios. Pero este era exactamente el plan de Dios. Sí, el Mesías cargó una maldición, pero no era la suya propia: ¡era la nuestra!


Viernes 28 de octubre

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: “Sobre Cristo como Sustituto y Garante nuestro fue puesta la iniquidad de todos nosotros. Fue contado por transgresor, a fin de que pudiese redimirnos de la condenación de la Ley. La culpabilidad de cada descendiente de Adán abrumó su corazón. La ira de Dios contra el pecado, la terrible manifestación de su desagrado por causa de la iniquidad, llenó de consternación el alma de su Hijo. Toda su vida, Cristo había estado proclamando a un mundo caído las buenas nuevas de la misericordia y el amor perdonador del Padre. Su tema era la salvación aun del principal de los pecadores. Pero, en estos momentos, sintiendo el terrible peso de la culpabilidad que lleva, no puede ver el rostro reconciliador del Padre. Al sentir el Salvador que de él se retraía el semblante divino en esta hora de suprema angustia, atravesó su corazón un pesar que nunca podrá comprender plenamente el hombre. Tan grande fue esa agonía que apenas le dejaba sentir el dolor físico.

Con fieras tentaciones, Satanás torturaba el corazón de Jesús. El Salvador no podía ver a través de los portales de la tumba. La esperanza no le presentaba su salida del sepulcro como vencedor ni le hablaba de la aceptación de su sacrificio por el Padre. [...] Sintió la angustia que el pecador sentirá cuando la misericordia no interceda más por la raza culpable. El sentido del pecado, que atraía la ira del Padre sobre él como sustituto del hombre, fue lo que hizo tan amarga la copa que bebía el Hijo de Dios, y quebró su corazón” (El Deseado de todas las gentes, p. 701).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. En nuestra iglesia, algunos hoy todavía tienen dificultad para aceptar la salvación solamente por la fe, y que la gracia de Dios, mediante Cristo, nos salva. ¿Por qué algunos vacilan en aceptar esta verdad vital?

  2. Pablo habló muy enérgicamente acerca del error teológico de la salvación por obras. ¿Por qué es importante una buena teología? ¿Por qué nosotros, como iglesia, debemos mantenernos firmes aun cuando el error se enseña entre nosotros?

Resumen: Del principio al fin en la vida cristiana, la base de nuestra salvación es solo la fe en Cristo. Por causa de la fe de Abraham en las promesas de Dios, él fue contado como justo. El mismo don de justicia está disponible para todos los que hoy comparten la fe de Abraham. La única razón por la que no somos condenados por nuestros errores es que Jesús pagó el precio de nuestros pecados al morir en nuestro lugar

septiembre 24, 2011

Escuela Sabatica. Leccion 1 Cuarto Trimestre 2011, "Pablo, apostol a los Gentiles"

Para el 01 de Octubre de 2011

“Pablo, Apóstol a los Gentiles”:


Sábado 24 de septiembre

LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA: Hechos 6:9-15; 9:1-9; 1 Samuel 16:7; Mateo 7:1; Hechos 11:19-21; 15:1-5.

PARA MEMORIZAR:

Entonces, oídas estas cosas, callaron, y glorificaron a Dios, diciendo: ¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!” (Hechos 11:18).


NO ES DIFÍCIL entender a Saulo de Tarso (conocido como el apóstol Pablo después de su conversión), y por qué hizo lo que hizo. Como judío devoto, a quien se le había enseñado la importancia de la Ley y la redención política de Israel, que el Mesías tan esperado fuera ejecutado como un criminal era demasiado como para que él lo tolerara.

No sorprende que él estuviera convencido de que los seguidores de Jesús eran desleales a la Torá y estorbaban el plan de Dios para Israel. Que se considerara que el Jesús crucificado era el Mesías que se había levantado de los muertos era, para él, una apostasía total. No podía tolerar tal disparate ni a los que rehusaban abandonar esas ideas. Saulo estaba decidido a ser el agente de Dios para eliminar de Israel esas creencias. Por eso, aparece primero en las páginas de las Escrituras como un violento perseguidor de sus conciudadanos judíos que creían que Jesús era el Mesías.

Sin embargo, Dios tenía planes muy diferentes para Saulo: que este judío no solo predicara de Jesús como el Mesías, sino también ¡que lo hiciera entre los gentiles!


Domingo 25 de septiembre

PERSEGUIDOR DE CRISTIANOS

Saulo aparece primero en Hechos, participando en el apedreamiento de Esteban (Hechos 7:58); y luego en la gran persecución que se desató en Jerusalén (Hechos 8:1-5). Pedro, Esteban, Felipe y Pablo desempeñan un papel importante en el libro de los Hechos, por su participación en los eventos que llevaron a la difusión de la fe cristiana más allá del mundo judío. La predicación de Esteban y su martirio parecen haber tenido una profunda influencia sobre Saulo de Tarso.

Esteban mismo era un judío de habla griega, y uno de los siete diáconos (Hechos 6:3-6). Hechos cuenta que un grupo de judíos extranjeros vivía en Jerusalén (versículo 9) y entró en disputa con Esteban por su predicación de Jesús. Es posible, y hasta probable, que Saulo de Tarso participara de estos debates.

Lee Hechos 6:9 al 15. ¿Qué acusaciones hicieron contra Esteban? ¿Qué te recuerdan esas acusaciones? (Ver también Mateo 26:59-61.)

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La hostilidad hacia la predicación de Esteban parece consecuencia de dos cosas diferentes. Por un lado, Esteban provocó a sus adversarios al no asignarle gran importancia a la ley judía y al Templo, que eran centrales en el judaísmo, y símbolos básicos de la identidad religiosa y nacional. Pero, Esteban hizo más que meramente rebajar estos dos íconos: vigorosamente proclamaba que Jesús, el Mesías crucificado y resucitado, era el real centro de la fe judía.

Entonces, no es de extrañar que el fariseo Saulo se enojara (Filipenses 3:3-6). Su celo en contra de los primeros cristianos indica que pertenecía al ala estricta de los fariseos, lleno de fervor revolucionario. Saulo vio que las promesas proféticas del Reino de Dios no se habían cumplido todavía (Daniel 2; Zacarías 8:23; Isaías 40-55), y probablemente creyó que su tarea era ayudar a Dios, purificando a Israel de la corrupción religiosa, incluyendo la idea de que este Jesús fuera el Mesías.

Convencido de que tenía razón, Saulo estaba dispuesto a asesinar a aquellos que él pensaba que estaban equivocados. Aunque nece­sitamos celo y fervor por lo que creemos, ¿cómo podemos atem­perar nuestro celo si pensamos que, a veces, nosotros podríamos estar equivocados?


Lunes 26 de septiembre

LA CONVERSIÓN DE SAULO

Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón” (Hechos 9:5).

Aunque la persecución de Saulo a la iglesia comenzó en forma poco visible (mientras sostenía los mantos de los verdugos de Esteban), rápidamente se intensificó (ver Hechos 8:1-3; 9:1, 2, 13, 14, 21; 22:3-5). Varias de las palabras que usa Lucas para describir a Saulo lo pintan como alguien feroz, o un soldado saqueador inclinado a destruir a su adversario. La palabra traducida como “asolaba”, por ejemplo, se usa en la traducción griega del Antiguo Testamento (Salmo 80:13) para describir la conducta destructora de un puerco montés o jabalí. La campaña de Saulo contra los cristianos era un plan deliberado para exterminar la fe cristiana.

Considera las tres descripciones de la conversión de Pablo (Hechos 9:1-18; 22:6-21; 26:12-19). ¿Qué lugar tuvo la gracia de Dios en esta experiencia? En otras palabras, ¿merecía Saulo la bondad que Dios le mostró?

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La conversión de Saulo, desde una perspectiva humana, debió haber parecido imposible (de allí el escepticismo que muchos expresaron cuando escucharon hablar de él).

Lo único que Saulo merecía era un castigo, pero Dios extendió su gracia a este judío ferviente. Es importante notar, sin embargo, que la conversión de Saulo no sucedió en un vacío ni fue forzada.

Saulo no era un ateo. Era religioso, aunque muy equivocado en su comprensión de Dios. Las palabras de Jesús a Saulo, “Dura cosa te es dar coces contra el agujón” (Hechos 26:14), indican que el Espíritu Santo había estado convenciéndolo. En el mundo antiguo, un “aguijón” era un palo largo y aguzado usado para impulsar a los bueyes cuando se resistían a seguir arando. Saulo había resistido el impulso de Dios por algún tiempo, pero en su camino a Damasco tuvo un encuentro milagroso con Jesús, y Saulo eligió no seguir luchando.

Piensa en tu experiencia de conversión. Tal vez no fue tan dramá­tica como la de Pablo (la mayoría no lo es), pero ¿de qué manera similar recibiste la gracia de Dios? ¿Por qué es importante no olvi­dar nunca lo que Cristo nos ha dado?


Martes 27 de septiembre

SAULO EN DAMASCO

En su encuentro con Jesús, Saulo quedó ciego. Luego se le ordenó ir a la casa de un hombre llamado Judas, y que esperara allí a otro hombre, llamado Ananías. Sin duda, la ceguera física de Saulo fue un poderoso recordativo de la mayor ceguera, espiritual, que lo condujo a perseguir a los seguidores de Jesús.

La aparición de Jesús en el camino a Damasco cambió todo. Saulo pensaba que lo que creía era la pura verdad, pero había estado totalmente equivocado. En lugar de trabajar para Dios, había estado actuando contra él. Saulo entró en Damasco como un hombre diferente del orgulloso y celoso fariseo que había salido de Jerusalén. En lugar de comer y beber, Saulo pasó sus primeros tres días en Damasco en ayuno y oración, reflexionando en lo sucedido.

Lee Hechos 9:10 al 14. Imagínate lo que habrá pasado por la mente de Ananías: Saulo ya no era el perseguidor, sino un creyente en Jesús. También era Pablo, el apóstol elegido por Dios para llevar el evangelio al mundo gentil (ver Hechos 26:16-18).

No es extraño que Ananías estuviera confundido. Si la iglesia de Jerusalén vacilaba en aceptar a Pablo unos tres años después de su conversión (Hechos 9:26-30), uno puede imaginarse las preguntas y las preocupaciones de los creyentes en Damasco ¡solo unos días después del evento!

Nota, también, que Ananías recibió una visión en la que el Señor le daba las sorprendentes e inesperadas noticias acerca de Saulo de Tarso. Cualquier otra cosa no lo habría convencido de que era cierto lo que se le dijo de Saulo: que el enemigo de los creyentes judíos había llegado a ser, ahora, uno de ellos.

Saulo había salido de Jerusalén con la autoridad y la comisión de los principales sacerdotes de desarraigar la fe cristiana (Hechos 26:12). Sin embargo, Dios tenía una comisión muy diferente para Saulo, que descansaba sobre una autoridad mucho mayor. Saulo debía llevar el evangelio al mundo gentil, una idea que debió de haber sido aún más chocante para Ananías y los otros creyentes judíos que la misma conversión de Saulo.

Donde Saulo había pensado reducir la expansión de la fe cristiana, ahora Dios lo usaría a él para aumentarla, más allá de lo que los creyentes judíos hubieran podido imaginar.


Lee 1 Samuel 16:7, Mateo 7:1 y 1 Corintios 4:5. ¿Cuál es el mensa­je de estos textos con respecto a por qué debemos ser cuidadosos en nuestra manera de ver las experiencias espirituales de otras personas? ¿Qué errores has cometido en tu juicio acerca de otros, y qué aprendiste de esos errores?


Miércoles 28 de septiembre

EL EVANGELIO VA A LOS GENTILES

¿Dónde se estableció la primera iglesia gentil? ¿Por qué los creyentes fueron allí? (Hechos 11:19-21, 26). ¿Qué te recuerda esto de los tiempos del Antiguo Testamento? (Ver Daniel 1.)

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La persecución en Jerusalén después de la muerte de Esteban hizo que muchos creyentes judíos huyeran 450 km hacia el norte, a Antioquía. Como capital de la provincia romana de Siria, Antioquía estaba, en importancia, solo detrás de Roma y de Alejandría. Su población, estimada en 500.000 habitantes, era muy cosmopolita, por lo que era un lugar ideal para una iglesia gentil y una excelente base para la misión mundial de la iglesia primitiva.

¿Qué sucedió en Antioquía que llevó a Bernabé a visitar la ciudad, y a su posterior decisión de invitar a Pablo a unirse con él en esa ciudad? ¿Qué clase de cuadro se presenta de la iglesia allí? (Hechos 11:20-26).

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Hacer una cronología de la vida de Pablo no es fácil, pero parece que pasaron unos cinco años entre su visita a Jerusalén después de su conversión (Hechos 9:26-30) y la invitación de Bernabé de ir a Antioquía. ¿Qué estuvo haciendo Pablo todos esos años? Es difícil estar seguro. Pero, si nos basamos en Gálatas 1:21, pudo haber predicado en las regiones de Siria y de Cilicia. Algunos han sugerido que en este tiempo pudo haber sido desheredado por su familia (Filipenses 3:8) y haber sufrido diversas dificultades que él describe en 2 Corintios 11:23 al 28.

La iglesia en Antioquía floreció bajo la conducción del Espíritu Santo. La descripción de Hechos 13:1 indica que la naturaleza cosmopolita de la ciudad pronto se reflejó en la diversidad étnica y cultural de la iglesia (Bernabé era de Chipre; Lucio, de Cirene; Pablo, de Cilicia; Simón, tal vez del África). El Espíritu procuró llevar el evangelio a más gentiles usando a Antioquía como la base de las actividades misioneras de mayor alcance.


Lee de nuevo Hechos 11:19 al 26. ¿Qué puedes aprender de la iglesia en Antioquía, una iglesia cultural y étnicamente muy varia­da, que podría ayudar a las iglesias actuales a imitar lo bueno que existía allá?


Jueves 29 de septiembre

UN CONFLICTO DENTRO DE LA IGLESIA

Nada humano es perfecto, y pronto hubo problemas en la nueva comunidad de fe.

No todos estaban contentos con el ingreso de creyentes gentiles a la iglesia. No era por el concepto de una misión gentil, sino sobre cómo debían entrar los gentiles. Algunos sentían que solamente la fe en Jesús no era suficiente para que fueran cristianos; faltaba la circuncisión y la obediencia a la ley de Moisés para ser verdaderos cristianos. (La división entre judíos y gentiles se ve en Hechos 10:1 al 11:18, por la experiencia de Pedro con Cornelio y la reacción que siguió.)

Las visitas que venían de Jerusalén, y supervisaron el trabajo de Felipe entre los samaritanos (Hechos 8:14) y la obra con los gentiles en Antioquía (Hechos 11:22), muestran las preocupaciones por la presencia de los no judíos en la comunidad cristiana. La reacción al bautismo de Cornelio, un soldado romano incircunciso, es un ejemplo del desacuerdo entre los primeros creyentes. La inclusión de un gentil como Cornelio pudo haber hecho sentir incómodos a algunos, pero el trabajo de Pablo de abrirles las puertas de la iglesia a los gentiles, solamente sobre la base de la fe en Jesús, resultó en que algunos intentaron socavar el ministerio de Pablo.

¿De qué manera ciertos creyentes de Judea trataron de contrarrestar la obra de Pablo entre los cristianos gentiles en Antioquía? Hechos 15:1-5.

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Aunque el Concilio de Jerusalén (Hechos 15) apoyó a Pablo en lo de la circuncisión, siguió la oposición a su ministerio. Siete años más tarde, durante la visita final de Pablo a Jerusalén, muchos todavía tenían sospechas del evangelio de Pablo: mientras visitaba el Templo, casi perdió la vida cuando los judíos del Asia exclamaron: “¡Varones israelitas, ayudad! Este es el hombre que por todas partes enseña a todos contra el pueblo, la ley y este lugar” (Hechos 21:28; ver también 21:20, 21).

Ponte en el lugar de estos creyentes judíos preocupados por la enseñanza de Pablo. ¿Por qué su preocupación y su oposición te­nían cierto sentido? ¿Qué nos enseña esto acerca de cómo nues­tras ideas preconcebidas, culturales y aun religiosas, pueden des­carriarnos? ¿Cómo podemos aprender a protegernos de cometer los mismos errores, no importa cuán bien intencionados seamos?


Viernes 30 de septiembre

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Para las relaciones entre la conversión personal y la iglesia, lee “La autoridad de la iglesia”, en Joyas de los testimonios, tomo 1, pp. 391-397. Acerca de un mapa útil de la vida temprana de Pablo y comentarios sobre su conversión, ver el Comentario bíblico adventista, tomo 6, pp. 225-233.

Pablo había sido conocido anteriormente como celoso defensor de la religión judía e incansable perseguidor de los seguidores de Jesús. Valeroso, independiente, perseverante, sus talentos y su preparación lo capacitaban para servir en casi cualquier cargo. Razonaba con extraordinaria claridad y, mediante sus aplastantes sarcasmos, podía poner a un oponente en situación nada envidiable. Y ahora los judíos veían a ese joven de posibilidades extraordinarias unido a los que anteriormente había perseguido, y predicando sin temor en el nombre de Jesús.

Un general muerto en la batalla es una pérdida para un ejército, pero su muerte no da fuerza adicional al enemigo. Mas, cuando un hombre prominente se une al adversario, no solamente se pierden sus servicios, sino también aquellos a quienes él se une obtienen una ventaja decisiva. Saulo de Tarso, en el camino a Damasco, podría fácilmente haber sido muerto por el Señor, y se hubiera restado mucha fuerza al poder perseguidor. Pero Dios, en su providencia, no solo le perdonó la vida, también que lo convirtió, transfiriendo así un campeón del bando del enemigo al bando de Cristo. Como elocuente orador y crítico estricto, Pablo, con su firme propósito y denodado valor, poseía precisamente las cualidades que se necesitaban en la iglesia primitiva” (Los hechos de los apóstoles, pp. 102, 103).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. ¿Qué lección podemos aprender del hecho de que algunos de los más severos adversarios de Pablo eran otros judíos que creían en Jesús?

  2. ¿Cómo puedes mantenerte firme en asuntos de principios religiosos y, al mismo tiempo, asegurarte de que no estás peleando contra Dios?

Resumen: El encuentro de Saulo con el Jesús resucitado en el camino a Damasco fue el momento de definición en su vida y en la historia de la iglesia primitiva. Dios cambió al anterior perseguidor de la iglesia y lo convirtió en apóstol, para llevar el evangelio al mundo gentil. La inclusión de los gentiles solamente por la fe, que logró Pablo, demostró ser un concepto difícil para algunos dentro de la iglesia: un poderoso ejemplo de cómo los preconceptos y los prejuicios pueden estorbar nuestra misión.

agosto 27, 2011

Escuela Sabatica. Leccion 9 Tercer Trimestre 2011, "No confiéis en palabras engañosas"

“No confiéis en palabras engañosas”:
Los profetas Y La adoración











Para el 27 de agosto de 2011
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LEE PARA EL ESTUDIO DE ESTA SEMANA:
Isaías 1:11-15; 6:1-8; 44; 58:1-10; Jeremías 7:1-10; Miqueas 6:1-8.


PARA MEMORIZAR:

¿Y quién proclamará lo venidero, lo declarará, y lo pondrá en orden delante de mí, como hago yo desde que establecí el pueblo antiguo? Anúncienles lo que viene, y lo que está por venir” (Isaías 44:7).


EL AUTOR RUSO IVÁN TURGÉNEV, en su historia Padres e hijos, pone las siguientes palabras en boca de uno de sus personajes: “La vida de cada uno de nosotros pende de un hilo, un abismo puede aparecer debajo de nosotros en cualquier momento; no obstante, nos salimos de nuestro camino para fabricar toda suerte de dificultades para nosotros y arruinar nuestras vidas”. –Fathers and Sons, p. 131.

Por supuesto, Dios ofrece un camino mejor para vivir. Nos ofrece la oportunidad de seguirlo, de amarlo, de adorarlo, y por ello nos ahorra muchos de los problemas que de otro modo nos acarrearíamos.

Pero solo profesar seguir al Señor no es de lo que trata la vida cristiana. Esta semana consideraremos lo que algunos profetas dijeron acerca de quienes pensaban que su “adoración” al verdadero Dios, en el verdadero día sábado, era todo lo que importaba, sin importar cómo vivían durante la semana. Pero este es un engaño, una manera de “fabricar toda suerte de dificultades para nosotros”.


Domingo 21 de agosto

¿MIL CARNEROS?”

A diferencia de otras religiones, la Biblia enseña (en ambos Testamentos) que la salvación es solo por gracia. Nada que hagamos puede lograr que seamos aceptados por Dios. Nuestras buenas acciones, por bien intencionadas que sean, aunque inspiradas por el Espíritu, nunca podrían salvar el abismo que el pecado provocó entre Dios y la humanidad. Si las buenas obras pudieran salvarnos y expiar el pecado, o si pudieran pagar nuestra deuda ante Dios, entonces Jesús nunca habría tenido que morir por nosotros, y el plan de salvación sería algo muy diferente de lo que es.

Pero solo la muerte de Jesús acreditada a nosotros por fe, solo la justicia de Cristo, que él logró en su vida, y que es dada a todos los que la aceptan, puede salvar al pecador. El pecado es contrario a los principios básicos del gobierno de Dios, que está fundamentado en el amor y en la libertad de elección, y nada menos que la muerte de Cristo podía resolver el problema del pecado.

La Biblia es clara: lo que nosotros decimos, hacemos y pensamos, todo tiene importancia, y estos pensamientos y acciones revelan la realidad de nuestra experiencia con Dios.

Lee Miqueas 6:1 al 8. ¿Qué punto plantea el profeta aquí, en relación con el tema de los sacrificios (parte del servicio de adoración en Israel), que es un símbolo del plan de salvación? ¿Cómo se aplican estas palabras a nosotros hoy?

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Los que dicen ser hijos de Dios pero no muestran justicia y misericordia a sus conciudadanos actúan por el espíritu de Satanás, no importa cuán piadosamente se adhieran a las formas de la adoración. Por otro lado, los que caminan humildemente con Dios no descuidarán la justicia y la misericordia, ni se burlarán de las formas apropiadas de adoración. Dios busca verdaderos adoradores dispuestos a demostrar su amor por Dios con sus vidas obedientes y sus corazones humildes. ¿Qué significan todas las oraciones correctas, los estilos correctos de adoración, la teología correcta, si la persona es arrogante, injusta y sin misericordia hacia otros?


¿Qué es más importante: una teología correcta o acciones correctas? ¿Puedes tener una teología correcta y, no obstan­te, tratar a otros en forma inadecuada? ¿A qué te puedes afe­rrar si te ves revelado en los textos arriba citados?


Lunes 22 de agosto

EL LLAMAMIENTO DE ISAÍAS

Mientras Oseas, Amós y Miqueas advertían a Israel de su peligro inminente, Judá parecía prosperar bajo el reinado de varios reyes buenos. El rey Uzías (también conocido como Azarías) era respetado entre las naciones por su sabio liderazgo (ver 2 Crónicas 26:1-15). Pero, como sucede a menudo, su éxito fue su caída. La humildad fue reemplazada por el orgullo; y la devoción, por la presunción (ver los versículos 16-21).

La gente de Judá también parecía prosperar espiritualmente. Los servicios del Templo eran bien concurridos, con fervor religioso. No obstante, muchos de los mismos males que afligían a Israel corrompían a Judá. En ese momento el Señor llamó a Isaías a su obra especial.

Lee Isaías 6:1 al 8. ¿Por qué crees que Isaías respondió así (versículo 5) al ver una visión de Dios? ¿Qué importante verdad “teológica” se revela aquí?

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Trata de imaginarte la reacción de Isaías al recibir esta revelación de la gloria de Dios. De repente, ve sus propios pecados y los pecados de su pueblo frente a la pureza sin mancha y la santidad majestuosa del Dios todopoderoso. ¡No es extraño que reaccionara como lo hizo! ¿Alguien podría reaccionar en forma diferente?

Aquí vemos una verdad fundamental con respecto al estado de la humanidad, en contraste con la santidad y la gloria de Dios. Vemos una actitud de arrepentimiento, una disposición a reconocer la pecaminosidad propia y su necesidad de gracia.

Piensa cómo serían nuestros servicios de adoración si los adoradores sintieran haber estado en la presencia del Dios santo, quien nos hace conocer nuestra propia pecaminosidad, y la necesidad de su gracia salvadora y su poder purificador. Imagínate si los cantos, la liturgia, la oración y la predicación actuaran juntos de una manera que nos condujera a la fe, al arrepentimiento, a la purificación y a estar dispuestos a clamar: “Heme aquí, envíame a mí”. De eso se trata la adoración.


Imagínate parado en la presencia física de Jesús. ¿Cuál sería tu reacción? ¿Qué dirías? ¿Qué harías? ¿Qué opinas en rela­ción con su promesa registrada en Mateo 28:20? ¿Qué significa para nosotros hoy esa promesa?


Martes 23 de agosto

NO MÁS VANAS OFRENDAS

Es fácil olvidar que muchos de los escritos de los profetas del Antiguo Testamento fueron advertencias y amonestaciones al pueblo del Pacto de Dios, a los que eran su “verdadera iglesia”. Ellos profesaban seguir al verdadero Dios, tenían una comprensión básica de las verdades bíblicas (más que sus vecinos paganos), y sabían qué debían decir y hacer en la adoración. No obstante, todo esto no era suficiente ni por lejos.

Lee Isaías 1:11 al 15. ¿Cómo entendemos que Dios, que instituyó todos estos servicios, les estuviera diciendo esto?

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Realmente, la respuesta se encuentra en los versículos que siguen (Isaías 1:16-18), y es casi similar a lo que vimos acerca de Miqueas. No hay dudas, la iglesia es para los pecadores: si tuviéramos que esperar hasta ser perfectos antes de poder adorar a Dios, ninguno lo adoraría.

Pero la Biblia dice que Dios está más interesado en cómo tratamos a los otros, especialmente a los débiles e indefensos entre nosotros, que en toda suerte de ritos religiosos, aun los que él instituyó.

Lee Isaías 58:1 al 10. ¿Qué está mal con el ayuno descrito aquí? ¿De qué modo, dice Dios, el pueblo debería ayunar? ¿Qué aprendemos de esto para nosotros, sea que ayunemos o no?

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Ayunar es una forma de negación propia, de la que habló Jesús. Algunas clases de ayuno son solo una exhibición vana, un síntoma de hipocresía, que codicia los privilegios de la obediencia mientras detesta sus responsabilidades. La negación propia, motivada por el amor a Dios, ministra a los que tienen necesidad. Esta es la clase de ayuno (negación propia) que honra a Dios; esta es la clase de vida que conduce a la adoración que él no desprecia, una adoración que muestra al pecador que, así como él ha sido el receptor de gracia y amor inmerecidos, también debe dispensar gracia y amor inmerecidos a otros. Esa es la clase de negación propia que revela fe verdadera (Lucas 9:23), la negación propia que está en el corazón de lo que significa ser un seguidor de Cristo.


Miércoles 24 de agosto

¿PARA NADA ES DE PROVECHO?

El autor sudafricano Laurens van der Post escribió, en cierta ocasión, acerca de lo que él llamó “la carga de la falta de significado”, que sería esa sensación que algunas personas tienen cuando, luego de que todo está dicho y hecho, se preguntan: ¿qué significó la vida? Algún día estarán muertos, y cualquiera que los haya conocido estará muerto y, antes de mucho, el recuerdo de ellos habrá desaparecido también. Entonces, ¿qué pueden significar nuestras vidas? Cuán fácil es sentir que lo que hacemos no tiene verdadero significado, ni importancia duradera y real.

Lee Isaías 44. Luego, resume lo esencial de esos versículos, en lo que se relaciona con el tema de la adoración y lo que la gente adora.

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Isaías estaba escribiendo para su tiempo, cultura y pueblo, pero considera cuán relevantes son esos principios para nosotros hoy. Dios es el Creador; él es nuestro único Redentor; él puede salvarnos y, por eso, solo él es digno de nuestra adoración y nuestra alabanza. Isaías se burla de los que crean ídolos con sus propias manos, y luego se inclinan y los adoran, algo que “para nada es de provecho”.

Y, por necio y ridículo que nos parezca esto, ¿no estamos en peligro de hacer algo similar, al dedicar nuestras vidas, tiempo y energía a cosas que, al fin, “para nada es de provecho”, que no satisfacen las necesidades más profundas del alma ahora, y que no pueden redimirnos al final del tiempo? Cuán vital es que velemos y oremos; y que, como dijo Pablo, nos examinemos para ver si estamos en la fe (2 Corintios 13:5). La adoración en sábado, si se hace correctamente, puede recordarnos de una manera especial por qué solo debemos adorar a Dios. La adoración debería ser un momento que nos recuerde lo que realmente importa en la vida, lo que es temporal y lo que “para nada es de provecho”.


Es un peligro tener ídolos como el dinero, el poder, el pres­tigio, etc. ¿Qué peligro hay en hacer ídolos de cosas como la iglesia, el pastor, nuestro propio ministerio, o aun nuestra fidelidad, nuestro estilo de vida o nuestra piedad? Piensa en esto con cuidado, y lleva tu respuesta a la clase el sábado.


Jueves 25 de agosto

TEMPLO DE JEHOVÁ... ES ESTE”

El reino de Judá, en el sur, tenía sus altibajos espirituales; tiempos de reforma y tiempos de apostasía directa. No obstante, muy a menudo, aun durante los peores momentos espirituales, había una demostración externa de piedad y de adoración que no era aceptable a Dios. Cuán cuidadosos necesitamos ser para no caer en el mismo engaño nosotros mismos.

Lee Jeremías 7:1 al 10. ¿Qué tema encontramos repetido aquí, que hemos visto antes? ¿Cómo podemos tomar los principios aquí presentados y aplicarlos a nosotros mismos en nuestro contexto actual?

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Considera el versículo 4. En un sentido, los que hablaban tenía razón. Este era el “templo de Jehová”, el lugar donde debía habitar el nombre de Dios, el lugar donde se realizaba el sistema de sacrificios que Dios mismo había instituido, el lugar donde se enseñaban las grandes verdades del sacrificio, la salvación, la purificación y el Juicio. Además, este era el pueblo del Pacto. Su Dios era el verdadero Dios, y ellos tenían más luz y más verdades, corporativamente, que sus vecinos paganos que los rodeaban. Nada de esto puede ser discutido; sin embargo, Dios obviamente no estaba satisfecho con ellos ni con su adoración. En realidad, ¿cómo llamó la frase: “Templo de Jehová, templo de Jehová es este”? ¡”Palabras de mentira”! Eran engañosas, no porque ese no fuera el Templo de Jehová, sino porque la gente creía que sencillamente por ir al Templo de Jehová y adorar allí estaba segura, estaba salvada, estaban haciendo todo lo que se requería de ellas.


Con toda la luz que se nos ha dado, ¿de qué manera, como ad­ventistas del séptimo día, estamos en peligro de incurrir en el mismo error que cometió ese pueblo? Piensa en posibles simili­tudes entre ellos y nosotros, y cómo podemos caer en la misma mentira. ¿En qué posibles “palabras de mentira” podríamos te­ner el peligro de confiar, que en la superficie son verdaderas (así como aquel era el “templo de Jehová”) y, no obstante, podrían llevarnos a cometer los mismos errores presuntuosos?


Viernes 26 de agosto

PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee “El llamamiento de Isaías”, “Ezequías”, “Librados de Asiria”, “Manasés y Josías” y “Jeremías, Profetas y reyes, pp. 225-230; 245-251; 259-271; 281-288; 299-310.

En los tiempos de Isaías, la comprensión espiritual de la humanidad se hallaba oscurecida por un concepto erróneo acerca de Dios. [...] Los israelitas no tenían excusa por olvidarse del verdadero carácter de Jehová. Con frecuencia se les había revelado como ‘Dios misericordioso y clemente, lento para la ira, y grande en misericordia y verdad’ (Salmo 86:15)” (Profetas y reyes, p. 231).

En la visión que recibió Isaías en el atrio del Templo, se le presentó claramente el carácter del Dios de Israel. Se le había aparecido, en gran majestad, ‘el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo’; sin embargo, se le hizo comprender la naturaleza compasiva de su Señor (Profetas y reyes, p. 233).

PREGUNTAS PARA DIALOGAR:

  1. En la clase, repasen las respuestas que dieron a la pregunta final del miércoles. ¿Cuáles son algunas cosas “buenas” que podemos transformar en ídolos? ¿Cómo sabemos cuándo algo se ha convertido en un ídolo?

  2. Medita en los problemas señalados en la sección del jueves. Considera las cosas que estaba haciendo el pueblo, aun yendo todo el tiempo al “templo de Jehová” y adorando allí (ver Jeremías 7:4), cosas que eran muy contrarias a la palabra revelada de Dios. ¿Cómo podemos aprender a protegernos de caer en la misma trampa? ¿Por qué la sencilla obediencia a la Palabra revelada de Dios desempeña un papel tan importante en protegernos de toda suerte de engaños?

  3. Piensa en los cultos de adoración en tu iglesia local. Cuando sales de ellos, ¿tienes un sentido de la majestad y el respeto debidos a Dios en contraste con tu propia pecaminosidad y necesidad de gracia? Si no es así, ¿qué podría cambiarse a fin de ayudar a la iglesia como un todo, hasta cierto punto, a tener la experiencia que tuvo Isaías? (Ver la sección del lunes.) ¿Por qué eso es tan importante?

  4. ¿Cuántas cosas haces en tu vida que no son “de provecho para nada”? ¿Cuánto tiempo pasas, básicamente, “perdiendo el tiempo”, haciendo cosas que en sí mismas son inútiles, vanas y “de provecho para nada”? ¿Cómo puedes aprender a usar mejor el tiempo limitado que todos tenemos en esta vida?